La conmemoración del 1º de Mayo está ligado a la lucha por la jornada laboral de 8 horas y a los Mártires de Chicago (1886), si bien su dimensión internacional se la proporcionó la fuerza de las organizaciones obreras basadas en la lucha de clase. Por ello el reconocimiento a la contribución de los sindicatos y partidos de inspiración marxista de la II Internacional Socialista y la III Internacional Comunista está fuera de duda; los socialistas porque generalizaron el 1º de Mayo como día de lucha y reivindicación a partir de 1889 y los comunistas porque le dieron su máximo esplendor a escala internacional después de la II Guerra mundial.
Dicho lo cual nos encontramos, a la vuelta de los años con un 1º de Mayo que es el mayor rito identitario no del "trabajo asalariado" que pide "empleo", sino de la lucha por la emancipación de la clase trabajadora respecto al yugo del capital y, por tanto, de la explotación y la opresión capitalista. Y en esa medida es necesariamente anticapitalista y subversivo, en cuanto aspira a subvertir el orden social establecido.
Algo que se ha desdibujado con el tiempo. En 1890, por ejemplo, la patronal y los regímenes burgueses recibieron con pánico la convocatoria de lucha del 1º de Mayo como una llamada a la revolución social. Se trataba no sólo de hacer una manifestación, que además era ilegal, en un día laborable sino de ir a la huelga, para respaldar las consignas de lucha.
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| Maurice Dommanget, historiador socialista francés. |
Por eso, en su famosa "Historia del primero de Mayo" el francés Maurice Dommanget recordaba el heroísmo que significaba ir a la huelga el 1º de Mayo, sabiendo que al día siguiente serían despedidos. " Y conviene conservar el recuerdo de esos militantes anónimos que sin fanfarronería pero con resolución, afrontaba la represión de los poderes públicos y la venganza patronal para afirmar su fe en el porvenir".
Bien dicho porque las conquistas sociales no fueron concesiones graciosas de las clases dominantes y superiores, sino amasadas por la sangre, sudor y lágrimas del movimiento obrero, de sus organizaciones de lucha de clases. En España fue la II República el régimen que legalizó en 1931 la conmemoración del 1º de Mayo, porque la jornada de 8 horas ya había sido conquistada.
Desde hace tres décadas la globalización neoliberal se ha encargado de hacer retroceder, mediante sucesivas "reformas laborales" las conquistas sociales del movimiento obrero, al tiempo que erradicaba "la fe en el porvenir" emancipador que había nutrido la conciencia de clase y el radicalismo de las organizaciones obreras, de los colectivos fuertes, en una palabra. Con el individualismo de creer que una o "uno se defiende solo" no se llega sino a la inconsciencia.
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| evolución AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion) |
En España la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social alcanza ya el 29,2 % y el poder adquisitivo de los salarios anda por los suelos, y la tasa de temporalidad se ha duplicado, por los efectos de la crisis y la desmovilización de los millones de afectados; por eso la desafiliación a los sindicatos obreros que tanto aplauso mediático suele llevarse es una mala noticia.
Organizarse y bien es una prioridad porque el enemigo cuenta con organizaciones poderosas. Justo, a lo que se refería Emmanuel Todd, en una entrevista sobre el movimiento de jóvenes franceses de la "Nuit Debout" y la necesidad de una potente organización, al decir: "¡si supieran hasta qué punto están organizados esos tíos que tienen enfrente, los patronos, los bancos, las derechas, el Estado...!". Y así es.
Fdo: Encarna Ruiz Galacho
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